Reflexiones de camión pt. 1

Todos los días paso aproximadamente una hora  parado en un pinche camión. Para matar el tiempo tengo una playlist en spotify especial para los traslados (si me muero a manos de un chofer suicida al menos quisiera tener un buen soundtrack), el problema es que una vez que me aprendo todas las canciones les dejo de prestar atención. Es ahí donde me encuentro con mi yo interior, ese que se pone a filosofar sobre la vida a partir del sticker de un piolín cholo pegado en el parabrisas.


Como los sueños, estas pequeñas reflexiones
sietepesinas normalmente se me olvidan en cuanto cruzo el umbral a la conciencia, a veces disparada por una corneta de payaso cuando el botón para pedir la parada está descompuesto. Sin embargo hay algunas que vale la pena guardar en las notas del cel, en esta entrada sólo voy a abordar tres.

TIP: para una experiencia totalmente inmersiva reproduce mi playlist de camión mientras lees la nota:


Spoiler: los siguientes párrafos son una mamada.

  1. Honestidad.

Te ves gorda con ese vestido. No quiero salir contigo porque estás bien pendejo. Perdón por tardar tanto en el baño, estaba echando un cake. ¿Te imaginas que todos fuéramos sinceros con todo el mundo? Sé que la honestidad es uno de los valores top de nuestra sociedad, pero en serio ¿podríamos subsistir si todos dijeramos lo que realmente pensamos? Amor gracias por hacer la comida, pero es una mierda. Papá no voy al cine, en realidad voy a un motel. La verdad no queríamos tener hijos, nos casamos porque tu mamá se embarazó, pero aún así te queremos. Llévense de tarea cuántas omisiones de verdad hacen en un día.

  1. Geisha de camión

Polvos, brochas, labiales, esponjas, rimel; pestañas, mejillas, labios, cejas, ojeras… me quemé todo el ritual de maquillaje de una chica sentada en el camión. Cuando se bajó y pasó a mi lado no pude evitar voltear y darme cuenta que parecía una geisha, con la cara toda blanca, como los memes de donitas bimbo. El maquillaje se ha utilizado históricamente por todas las culturas del mundo de una forma u otra. La cosa es que cuando pensamos en una tribu africana con las líneas en cara y cuerpo o en un clan amazónico con sus expansiones labiales y nasales, solemos verlo como algo lejano, algo estrafalario. Pues sorpresa, el labial MAC que te dieron de intercambio en navidad sirve exactamente para lo mismo: continuar con el ritual milenario del maquillaje pero adaptado al siglo XXI: una geisha con iphone y filtro del perrito.

  1. Héroes anónimos: los pioneros.

¿Cuántas personas tuvieron que morir para saber cuáles serpientes son mortales para los humanos y cuáles no? ¿Te imaginas al humano que se dio cuenta que no podemos volar, probablemente saltando de un árbol o un acantilado? ¿La primer persona que descubrió que las piedras no se comen? Las cosas no siempre fueron tan obvias. Sin embargo esos héroes no son reconocidos; nunca he visto una estatua del la persona que pensó “mierda, primera y última vez que me como un coco sin pelarlo”. Gracias antepasados, les debemos una.

Obviamente todo lo anterior es una opinión personal, es más, es muy probable que pienses que acabas de perder 5 minutos de tu vida pero yoloswag, tenía que escribir algo inspirado en esos 60 minutos viendo la calca de un niño con peinado punk orinando.

Me voy a poner las pilas para anotar más reflexiones en el celular y hacer la segunda parte en un par de semanas, en ésta hablaré de cómo deducir perfiles psicológicos en base a la cantidad de gel que se ponen las personas, o una guía práctica sobre cómo no cagarle a todos en el camión (tal vez un movimiento para patrocinar audífonos a los que escuchan música a todo volumen desde su celular).

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